‘iconoclasia’ Categoria
Reflexionando
Material para la reflexión. vía Contraindicaciones.
Picabia

” Hay que ser nómada, atravesar las ideas como se atraviesan los países y las ciudades”
Francis Picabía.
Ghost Town: São Paulo
El 1 de enero de 2007 entró en vigor la Lei Cidade Limpa, una medida que prohibe la presencia de publicidad en los espacios publicos de São Paulo con la finalidad de ordenar su paisaje urbano y convertir esta ciudad en “un lugar más agradable y atractivo para sus propios habitantes”.
Desde el primer día la ley se impuso de manera implacable, castigando con multas de hasta 4.500 $ diarios a quien quebrantara la norma. El resultado fue que solo en 2007 se eliminaron más de 15.000 vallas y letreros luminosos, desapareciendo también toda la publicidad de taxis, autobuses y pequeños comercios. En aquellos días, Muack dedicó un post a São Paulo No Logo, la serie de fotos que Tony Marco publicó en Flickr, mostrando al mundo los esqueletos vacios de las vallas que habían servido de soporte a una de las iconosferas más densas del planeta.
Como era de esperar, la medida provocó un fuerte debate entre la industria publicitaria brasileña y el alcalde Gilberto Kassab, responsable directo de la medida. Mientras unos se lamentaban por la pérdida de ingresos y puestos de trabajo, el alcalde alegaba que Cidade Limpa había convertido São Paulo en una ciudad más habitable y que la ley era respaldada por el 70 % de la población.
Y así, mientras los publicitarios y los políticos discutían, la ciudad continuó adelante. Tras los carteles florecieron los restos de una ciudad olvidada y hermosa, sepultada durante años bajo toneladas de anuncios. Junto a ella, también emergieron los rincones más oscuros de una ciudad sórdida y brutal.
Sin su máscara de signos, São Paulo se hizo transparente como un fantasma. Quizás por eso, cada día, los muros de esta ciudad espectral amanecen repletos de graffitis y pixaçãos, que los jóvenes paulistas siembran durante la noche.
Me lo contaron Laura y Andre en Estética e imagen.
Muros de América Latina
Aunque hace tiempo que la avalancha de street art, stencils y similares consiguió agotarme, cuando encontré los espléndidos albumes de Dimitri DF en Flickr, no fui capaz de resistirme.
En ellos, se muestran stencils, graffitis, stickers, collages y decollages llenos de espontaneidad, sin excesivos resabios, ni grandes pretensiones. Además, con frecuencia aparecen amontonados y tapándose unos a otros, justo como a mi me gustan.
Arriba, más de 200 imágenes de street art recopiladas en México DF y otras ciudades mexicanas. Abajo, una selección de 120 imagenes recogidas por las calles de toda América Latina entre 2003 y 2007. Hay interesantes fragmentos de muros de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, México, Paraguay, Perú…
Más en DimitriDF.
The Influencers 09
Los días 5, 6 y 7 de febrero, se celebrará en Barcelona la 5ª edición de The Influencers, un festival artístico que explora formas no convencionales de comunicación. A lo largo de estos años, ha sido definido como galería de proyectos inclasificables, investigación sobre la guerrilla de la comunicación, muestra de ciencia ficción en el presente, y hasta talk show que no se ve en la tele; pero, sobre todo, The Influencers es un laboratorio de ideas: un think-tank que durante tres intensos días se dispone a entrelazar historias de tergiversación, manipulación y transformación de elementos vivos de las culturas contemporáneas.
Este año los proyectos invitados están firmados por: Wu Ming, BLU, Survival Research Laboratories, Swoon, Julius von Bismarck / Fulgurator, Wolfang Staehle y Ztohoven.
Si estás en Barcelona los días 5, 6 y 7 de febrero, no te lo pierdas.
+ información aquí
Regalos navideños # 4

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Sex and Seditionaries: el punk a subasta
El pasado 31 de octubre, Christies organizó en Londres la subasta “Resurrection: Avant-Garde Fashion”, en la que junto a piezas emblemáticas de Yves Saint Laurent, Courrèges o Balenciaga se subastó un lote de prendas diseñadas por Malcom McLaren y Vivienne Westwood para Sex and Seditionaries, la marca de ropa punk que la pareja comercializó a mediados de los 70.
Sex and Seditionaries era un pequeño local situado en el 430 de King’s Road. Nació a partir de una modesta tienda de ropa Teddy Boy, que montó Malcom McLaren en 1971. Allí, una jovencísima Vivienne Westwood le ayudaba remendando ropa de los 50. Poco a poco McLaren y Westwood comenzaron a mezclar la estética rocker con prendas de cuero y látex del más puro estilo S&M . De repente, todo se llenó de cremalleras, imperdibles y cadenas. También comenzaron a aparecer las primeras camisetas con motivos pornográficos y lemas vagamente revolucionarios. En 1974 el pequeño negocio pasó a llamarse SEX.
No obstante, SEX, más tarde reconvertido en Seditionaries, continuaba siendo un espacio bastante precario en el que se amontonaban las camisetas que la pareja estampaba en el suelo de la cocina de su apartamento. Fieles a la ética Do it Yourself, ellos mismos intervenian viejas camisetas usadas que compraban en mercadillos. Sex and Seditionaries no era tanto una marca como una antimarca. Un conjunto bastante caótico de prendas creadas (más bien destruidas) artesanalmente.
Como era de esperar, su producción fue bastante escasa. Esto, unido al hecho de que los clientes de Sex and Seditionaries solían gastar su ropa hasta que quedaba reducida a jirones (en realidad, ya estaba hecha jirones cuando la compraban) ha hecho que sea muy difícil encontrar prendas originales de esta época. Las pocas que aún se conservan se han convertido en auténticas reliquias que son perseguidas por coleccionistas de todo el mundo.
Como consecuencia se ha producido una auténtica avalancha de falsificaciones, que se evidenció en el verano de 2008. Entonces, muchos de los coleccionistas de Sex and Seditionaries, descubrieron que las prendas por la que habían pagado auténticas fortunas eran en realidad falsificaciones creadas por Simon Easton, un antiguo colaborador de McLaren.
Las alarmas saltaron cuando el propio Malcom McLaren, declaró que un lote de prendas de la marca por el que Damien Hirst había pagado más de 100.000 euros eran en realidad falsificaciones. McLaren dijo:
Imagino que en la subasta de Christies, más de uno debía andar con la mosca detras de la oreja. De hecho, para eliminar cualquier duda, todas las piezas subastadas estaban minuciosamente catalogadas y contaban con una completa descripción técnica y referencias bibliográficas.
En el lote además de varias camisetas decoradas con las clásicas esvásticas, fueron subastados zapatos y complementos tan inquietantes como una máscara sado-masoquista de cuero plateado, réplica de la utilizada en los 70 por Peter Cook , el violador de Cambridge. Alguien pagó por ella $ 2075. Todas las piezas subastadas fueron vendidas por un precio total de algo más de $500.000.
Fernando Sánchez Castillo: La ciudad sin héroes

Las revoluciones alcanzan su clímax en el momento en el que la multitud enfurecida derriba la estatua del dictador. En ese preciso instante se traza una línea de no retorno a partir de la cual todo parece posible.
Con los símbolos del poder, se derriba el poder mismo. Entre las ruinas y los hierros retorcidos, se construye un nuevo orden, que con demasiada frecuencia, se revela no mucho mejor que el anterior.
También la Modernidad derribó las estatuas de los antiguos caudillos y las sustituyó por otras de nuevo cuño. De hecho, la Modernidad y especialmente la vanguardia convirtieron la violencia iconoclasta en una de sus señas de identidad.
Estas ideas son algunas de las que se manejan en la obra de Fernando Sánchez Castillo, un artista que reflexiona en su trabajo acerca de los estereotipos revolucionarios, la violencia iconoclasta y la siempre delicada relación entre la imagen y el poder. Ahora expone sus últimos trabajos en la galería Juan Silio de Santander.

En la exposición se muestran pinturas, esculturas, fotografías y dibujos. Destaca la serie La ciudad sin héroes, en la que fotografías de pedestales vacíos, retratan monumentos transformados por la furia revolucionaria.
El propio Sánchez Castillo explica su trabajo mucho mejor que yo:
“En todas las revoluciones se eliminan los símbolos de los regímenes depuestos para ser sustituidos, al poco, por otros nuevos. Es el decepcionante final de las revueltas. La revuelta como periodo en el que se suspende el cuestionamiento en beneficio de valores nuevos que olvidan cuestionarse a sí mismos. Se reconcilian en su propia estabilidad. Dicha estabilidad, ilusoria, se torna casi unívocamente en totalitarismo. Es lo que Julia Kristeva ha denominado suspensión del retorno retrospectivo; suspensión del pensamiento.
Ante esta decepción nos caben dos opciones: la primera, el refugio en antiguos o retrospectivo. La opción b) es la del cuestionamiento absoluto para conducirlo hasta las fronteras de lo representable, de lo pensable, de lo sostenible. El hábitat del hombre moderno es la conflictividad inconciliable. Iniciado con las experiencias de «lo artístico», pero en expansión a los otros campos del pensamiento y de la actividad social.

Me interesa especialmente la aparición, casi ritual, del momento del terror revolucionario; el momento del vacío. El momento en que la guillotina es el monumento… (lo que ayuda a recordar). El pedestal, con los restos de los héroes depuestos, toma también esta función. Se torna en el lugar del sacrificio simbólico. El lugar en que el bronce se transmuta.
La ocupación de los pedestales es el primer síntoma del fracaso de la revuelta y del posicionamiento de un totalitarismo consensuado, en el que no hay reflexión sino una adhesión sentimental y nostálgica aun viejo orden.

Vivimos, en estos momentos, la erección de bronces para reyes y próceres que no los tuvieron en su época. Las conclusiones que podemos obtener son a cada cual más sorprendente. Desde la manipulación, no ya de la historia, sino del falso histórico con una finalidad sospechosamente ornamental, hasta la recomendación maniquea de lo que merece la pena ser recordado todo ello tiene un peligroso tufillo a totalitarismo sin rostro.
El proyecto que planteo actúa con las mismas estrategias populares del falso histórico o la ruina romántica, recuperadas por la posmodernidad ad infinitum. Pero…¿por qué no conmemorar el vacío? ¿por qué no poder convivir con el terror? ¿por qué no festejar nuestra capacidad para eliminar perpetuamente a los héroes impuestos o deseados? Recuperar la capacidad de pensar, defender el cuestionamiento continuo, como esencia del hombre contemporáneo.”
Jeff Koons en Versalles
El 16 de Octubre de 1793, Jacques-Louis David retrató a Maria Antonieta sentada en el cadalso esperando el momento de ser ajusticiada. El dibujo muestra a una mujer vencida, casi una anciana, que poco tiene que ver con la joven cortesana que escandalizó Versalles.
No hay en esas líneas el menor atisbo de piedad. Son trazos que carecen de la elegancia de las grandes pinturas de David. Sin embargo, ese dibujo retrata mejor que muchos de sus lienzos el momento en el que se clausura una época y nace un tiempo nuevo. Un tiempo rígido y moralista, en el que lo visual solo se justifica como propaganda de los valores burgueses, como vehículo para el edificante mensaje republicano.
Hoy Jeff Koons expone en Versalles. En las salas que vieron el esplendor y la decadencia de la corte de Luis XVI se agolpan enormes globos de aluminio, figuras cromadas y aspiradores Hoover. Unas flores de porcelana vagamente kitsch descansan junto al lecho de Maria Antonieta, mientras que en el Salón de Venús, un terrible Michael Jackson juguetea con su chimpancé Bubbles.
Las piezas de Koons encajan en el Palacio con una naturalidad asombrosa. En realidad, se diría que Versalles es su medio natural. De hecho, gracias a esta exposición Koons, consigue cumplir su anhelo de convertirse en un artista rococó, una especie de Fragonard postmoderno. En Versalles, Koons juega a ser el pintor de cámara de una corte en la que Sarko es Luis XVI (aunque el se crea Napoleón) y Carla Bruni se hace pasar por Maria Antonieta… Mientras, al caer la noche, en los suburbios de las ciudades francesas los nuevos jacobinos queman los coches que encuentran a su paso.
Fotos vía LAMJC.
11- S. El nuevo rostro del mundo

Joan Fontcuberta. Googlegrama 04: 11-S NY, 2005.
Hoy es 11- S.
Hoy hace siete años que todo cambió.
Nunca antes habíamos asistido a una tragedia con semejante nivel de visibilidad. Primero en riguroso directo, y luego en una repetición infinita, nuestras pantallas mostraban las imágenes del horror.
Una y otra vez, durante horas, vimos los impactos, el colapso de las torres, la huida precipitada de los transeúntes… A fuerza de repetirse, desde todos los ángulos y perspectivas, el tiempo se detuvo y la imagen se convertió en espejismo. Poco a poco todo dejó de ser real. Nada volvió a ser como antes.
Para reflexionar acerca de como estos atentados cambiaron nuestra forma de entender el mundo, el Centro Huarte celebra hoy la mesa redonda “El nuevo rostro del mundo: miedos y sistemas de seguridad”. Allí estarán Ricardo_Amasté, activista y gestor cultural, Andrés Hispano, periodista, analista cultural y realizador audiovisual y Ana Aliende, profesora de sociología de la Universidad Pública de Navarra.
Ricardo en la presentación de su charla, ¿Donde está mi GPS?, dice:
“Si el arte debería encontrarse más allá del mercado y del museo, activo en la vida. Si debería lanzar preguntas, abrir caminos, buscar el extrañamiento, ayudarnos a desear. Si la práctica artística no es tanto un ejercicio de expresión individual, sino un proceso colectivo de comunicación. Si la responsabilidad del artista no es representar ni interpretar el mundo, sino cambiarlo. Si cambiarlo significa cambiar también la manera en que las cosas cambian.
Entender la cultura como el eje transversal en un proceso complejo de innovación social. Una práctica social, política y culturalmente comprometida. Recuperar el deseo”.
Tiene una pinta inmejorable. Yo que no podré estar en Navarra, me conformaría con ver el vídeo en la web del Centro Huarte.









