‘vigilancia’ Categoria

Crossroads (what to do)

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Vivimos rodeados de pantallas. Lisas, brillantes y absolutamente hipnóticas, la pantallas se han convertido en las prótesis que nos mantienen conectados al flujo de información que nos rodea. Donde quiera que vayamos, las pantallas nos acompañan. De hecho, todas nuestras máquinas son, de un modo u otro, pantallas.

Tal vez por eso, tal vez por su enorme potencial icónico, cuando me he encontrado con Crossroads (what to do), la pieza de Garvin Nolte que abre este post, no he podido resistirme. Este recorrido por Berlín, guiado por 25 navegadores GPS, resulta tan metafórico, que da un poco de miedo…

Lo contaba Paloma en Uncovering Ctrl.

Written by Angel

abril 26th, 2011 at 11:17 pm

Nine Eyes: la mirada transparente

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Jon Rafman es un fotógrafo diferente al resto. El no utiliza cámara para registrar sus imágenes, sino que toma prestadas las que el robot de nueve ojos de Google Street View va captando por todo el mundo. De hecho, en eso consiste su proyecto más conocido, Nine Eyes, una heterogénea selección de imágenes extraídas de Google Street View, que el propio Rafman explica así:

“The world captured by Google appears to be more truthful and more transparent because of the weight accorded to external reality, the perception of a neutral, unbiased recording, and even the vastness of the project. With its supposedly neutral gaze, the Street View photography had a spontaneous quality unspoiled by the sensitivities or agendas of a human photographer.”

En Nine Eyes podemos encontrar lo mejor y lo peor de nuestro mundo. Desde elefantes furiosos a prostitutas que pasean indolentes. Imágenes automáticas, pero llenas de intensidad, que remiten a la esencia del proceso fotográfico y nos sitúan ante un mundo irremediablemente transparante.

Vía Estética y Dirección de Arte.

Written by Angel

noviembre 28th, 2010 at 6:34 pm

iAd: Apple y el control de TU privacidad

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Coincidiendo con la presentación del iPhone iOS4, Apple ha lanzado iAd, una plataforma de publicidad para iPhone, iPod Touch y iPad. Desde un punto de vista económico, las consecuencias de este lanzamiento son evidentes, pero al margen de ellas, iAd plantea también otro tipo de implicaciones, ya que supone una importante modificación de las políticas de privacidad de Apple respecto a sus usuarios.

Concretamente, las nuevas condiciones de uso permiten a Apple obtener y compartir información acerca de la localización de sus usuarios. En la práctica, la medida supone que Apple podrá informar a terceros acerca de donde se encuentra un usuario en un momento determinado, para que estos puedan ofrecerle publicidad. Actualmente, plataformas como Google Adsense ya ofrecen publicidad segmentada a partir de la geolocalización de nuestra dirección IP. Sin embargo, se trata de información relativa al país, región o ciudad donde nos encontremos, mientras que Apple dispondrá de nuestra geolocalización exacta.

En los próximos días, cuando un usuario de iPhone, iPad o iPod Touch acceda a iTunes o a la App Store, Apple le informará de la posibilidad de actualizar su sistema al OS 4.0. Para hacerlo deberá aceptar los nuevos términos y condiciones, obviamente escritos con el tipo de letra más pequeña que podáis imaginar. Con toda probabilidad, la mayoría firmará sin leerlos. A partir de ese momento, iAd entra en acción. Así de fácil.

No obstante, los usuarios que no quieran que Apple comparta su localización pueden desactivar esta opción accediendo desde su dispositivo a este link de Apple. De este modo, aunque serán bombardeados con tanta publicidad como el resto, podrán disfrutar por algún tiempo de una agradable sensación de clandestinidad. Algo, completamente inútil, casi poético, en un entorno cada vez más transparente a los intereses comerciales, en el que la defensa de nuestra privacidad se ha convertido en un nuevo campo de batalla.

Vía Alt1040.

Written by Angel

junio 23rd, 2010 at 4:31 pm

Publicidad personalizada: Future is now

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Todos conocemos la escena. Tom Cruise avanza nervioso por un pasillo del metro mientras cientos de pequeños dispositivos registran cada movimiento de sus pupilas. A cada paso, mensajes publicitarios de todo tipo reclaman su atención llamándole directamente por su nombre: “The road you’re on, John Anderton”, “ John Anderton, you could use a Guinness right about now! ”, “ John Arderton. Forget your troubles”… Anderton/ Cruise, a pesar de estar huyendo a toda prisa, no puede evitar volver la mirada hacía cada llamada.
Minority Report, como otras disutopías similares, dibujaba un mundo repleto de mensajes en el que sin embargo, la comunicación resultaba impracticable. Un universo de signos en el que cada anuncio nos llama con la familiaridad de un amigo y que al parecer podría no ser tan lejano. Vía Enrique Dans, descubro que la utilización publicitaria de sistemas de medición de audiencia basados en reconocimiento facial (como TruMedia o Wututu), nos sitúan a las puertas de esta publicidad híper segmentada.
Estos sistemas son capaces de identificar características corporales de las personas que se encuentran a su alcance, como la edad o el sexo y emitir publicidad ajustada a los perfiles predominantes. Así, el sistema emitirá anuncios de Tampax si detecta un grupo formado mayoritariamente por mujeres y juguetes si predominan los niños.

No hace falta ser demasiado perspicaz para imaginar las posibilidades de estos sistemas si más allá de nuestras características fisonómicas introdujeran en sus algoritmos también otro tipo de datos. Como en la propia Minority Report, el cruce de estas tecnologías con datos como nuestros últimas búsquedas en Google, nuestros contactos en Facebook o los cargos más recientes de nuestra tarjeta de crédito, podrían crear una publicidad híper personalizada. Una publicidad capaz de anticiparse al menor de nuestros deseos.

Percepción de nuevas sensaciones relacionadas con vigilancia y control

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The Third Eye. Takehito Etani (2004)
Este mes en Flylosophy, Paloma G. Díaz ha publicado un artículo titulado Percepción de nuevas sensaciones relacionadas con vigilancia y control . En él se analiza la presencia de la videovigilancia y el “clima de registro tecnificado permanente de imágenes y datos de carácter personal en el ámbito público y privado” en muchas propuestas artísticas contemporáneas.
En el texto se hace un repaso pormenorizado de este tipo de planteamentos, desdlas películas de Warhol de mediados de los sesenta, a propuestas estrictamente contemporáneas como 1 year performance video (aka samHseihUpdate). Personalmente, me han impresionado los trabajos de Takehito Etani, que desde una perspectiva muy personal, analizan como la videovigilancia condiciona nuestro día a día y sobre todo nuestra forma de mirar el mundo.
En un mundo cada vez más transparente este tipo de propuestas tienen un valor muy especial. Analizar y conocer los mecanismos de vigilancia y el modo en el que los diferentes poderes utilizan nuestros datos es casi una obligación cívica. Como dice Paloma en la frase que cierra su texto: “… Estate atento y ¡controla el control!”

Written by Angel

enero 19th, 2009 at 10:48 am

The Get Out Clause o ¿quién vigila a los vigilantes?

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The Get Out Clause son un grupo novel inglés que querían filmar un vídeoclip para promocionar su primer sencillo, Paper. Sin presupuesto para contratar a productoras o equipos de filmación, decidieron emplear un recurso disponible y a mano: las cientos de cámaras de seguridad que llenan las calles de Manchester, su ciudad natal. Gracias a la Ley de Libertad de Información inglesa, que reconoce a cualquier ciudadano el derecho a obtener las grabaciones de estas cámaras si puede demostrar que aparece en la filmación, la banda se situó frente a ochenta cámaras distintas repartidas por toda la localidad, mientras interpretaban el tema.

Alrededor de 20 de las compañías propietarias de las cámaras cumplieron con su obligación legal y les entregaron el metraje que acabó dando forma al clip.

La historia de Get Out Clause es cierta sólo en parte -no todas las imágenes que aparecen en el vídeo proceden de cámaras de vigilancia, y algunas son simulaciones-, pero ha servido para recordar al público que aunque ya no les prestemos atención, esas cámaras están ahí.

En Gran Bretaña, el país orwelliano por excelencia, son ya más de trece millones, y en ciudades “hablan” a los ciudadanos, amonestándoles en directo si los controladores algunas contemplan a través de sus monitores algún acto no permitido.

En el siglo XXI una cámara está dejando de ser sólo una herramienta para contar historias y cada vez más es un instrumento de control.

Probablemente sin saberlo, The Get Out Clause estaban realizando un ejercicio de “cine de circuito cerrado”, un movimiento que reúne a cineastas independientes y a artistas que, para de denunciar la creciente omnipresencia de las cámaras de vigilancia, las rescatan para volver a darles su uso original.

…Sigue leyendo aquí.

Publicado por José Luís de Vicente en Think Tank. .

Written by Angel

septiembre 9th, 2008 at 2:50 pm