Vuelvo a la carga con
Josep Renau, en esta ocasión con motivo de la exposición
«Re-Nau», organizada por la
Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana en colaboración con la
Universitat de València y comisariada por
Ibán Ramón y
Dídac Ballester (atención a la web de
Ibán Ramón, es una delicia).
El argumento de partida es tan sencillo como eficaz. Partiendo de un texto corto del propio Renau, un periódico, una barra de pegamento y unas tijeras, se ha dado a 15 diseñadores valencianos, la ocasión de homenajear a Renau a través de la relectura personal de su universo creativo.
El resultado se ha materializado en 15 trabajos, en los que por encima de estilos y técnicas, se refleja como la creación gráfica es antes que nada un modo crítico de pensar las imágenes y por añadidura el mundo.
Podéis hacer un recorrido virtual de la exposición
aquí.
Nunca he entendido el uso de la expresión “actor político” en referencia a los profesionales de la política. Imagino que quíen los llama de este modo, lo hace pensando que son “sujetos de la acción política”, lo cual resulta bastante limitador, ya que excluye de este rango a todos los que sintiéndonos “animales politicos”, no formamos parte del puñado de profesiones del poder.
Sin embargo, quizás debido al protagonismo mediático de nuestros políticos, a mí la expresión me suena estrictamente a “actor”, a aquel que interpreta un papel en una representación. Y es aquí donde me entran los escalofríos.
No es para menos. Basta con enumerar la triste lista de actores/actores políticos encabezada, como no, por el inefable Reagan. Sin embargo, el verdadero problema no lo plantean tanto los actores/políticos como los políticos /actores, aquellos que con menos tablas y la misma necesidad de persuadir a los ciudadanos, sobreactúan e impostan el papel que les ha tocado en suerte.
Todavía estaba asimilando los
“posados” veraniegos de
Putin y
Sarkozy, cuando en nuestro sufrido solar patrio
Zapatero y
Rajoy se han soltado la melena y se han puesto a actuar. Cada uno a su estilo, cada uno desde su trinchera, se han lanzado a una particular
“Guerra de vídeos” que como diría mi abuela:
“No nos va a traer nada bueno”.
Hace unos meses en
Flylosophy, padre espiritual de este blog, dedicamos un extenso post a la
Política 2.0. En él explicábamos como la clave de la nueva comunicación política no reside en la tecnología, ni en las modas, sino en algo mucho más sencillo, la
voluntad de escuchar a los ciudadanos.
Basta con eso, con sentarse a conversar con la gente. Ni los videos en Youtube, ni los blogs de campaña, ni Second Life, ni ninguna otra ocurrencia de “gurú” es tan 2.0 como eso.
No se me ocurre mejor manera de inaugurar este blog que rindiendo homenaje a Josep Renau, uno de los artistas gráficos españoles más influyentes del s.XX.
Renau es una figura clave para a entender la gráfica española contemporánea. Fue grafista, pintor, cartelista, fotomontador y muralista, pero también un activista comprometido y un extraordinario gestor cultural (no en vano fue Director General de Bellas Artes durante la Guerra Civil y responsable de la construcción del mítico Pabellón de España en la Exposición Universal de París de 1937). Su obra es inmensa y va mucho más allá de sus extraordinarios carteles.
En estos días se celebra la exposición Josep Renau: Compromiso y Cultura, organizada y coproducida por la Universitat de València y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y comisariada por Jaime Brihuega.
La exposición reúne más de doscientas obras, entre pinturas, dibujos, bocetos, fotomontajes y carteles; además de abundante material documental y bibliográfico (fotografías, cartas, revistas, catálogos de exposiciones, libros y otros documentos).
Puede visitarse hasta el 11 de noviembre en La Nau: Sala Estudi General, Sala Thesaurus, Sala Martínez Guerricabeitia y Octubre CCC. Más tarde viajará a Madrid.
Pues eso: !va por usté, Maestro¡