abril, 2009
La Más Bella
La Más Bella es un proyecto editorial que a través de una revista de formato imposible y soportes tan imaginativos como su BELLAMATIC, impulsa proyectos de arte contemporáneo con vocación experimental y un enfoque bastante alejado del habitual en el mundo de la edición de arte contemporáneo.
En cada nueva edición de La Más Bella, sus editores, Pepe Murciego y Diego Ortiz, invitan a artistas procedentes de los más diversos campos de la creación a realizar un proyecto en torno a un tema y un formato concretos. Los colaboradores aportan su trabajo de forma altruista y La Más Bella asume la producción, financiación y distribución de las obras. Hasta el momento, las ediciones de La Más Bella (la última formada por 15 piezas de artistas de primer nivel) nunca han costado más de 50 euros.
Poco a poco, La Más Bella se ha ido convirtiendo en una hermosa adolescente, que en sus 15 años de vida acumula 30 ediciones con colaboraciones de más de 600 artistas. Para colmo, esta continuidad se ha desarrollado desde una apuesta radical por la independencia, ya que La Más Bella no cuenta con subvenciones ni aportaciones económicas estables de ninguna administración o entidad privada, más allá de colaboraciones o ayudas puntuales para la realización de proyectos concretos.
Paralelamente a su trabajo editorial, La Más Bella realiza una interesante labor de creación y gestión cultural a través de la organización de talleres, presentaciones, ediciones especiales, etc. Este aspecto otorga a La Más Bella una dimensión cada vez más internacional, que se refleja en la cara de jet lag que habitualmente lucen Pepe y Diego. Nada que ver con la lozanía de hace 15 años…
Podéis estar al corriente de sus aventuras a través de su blog.
Woody Allen vs. American Apparel
Woody Allen ha presentado una demanda en un tribunal de Nueva York contra American Apparel por utilizar su imagen en un anuncio sin su consentimiento. El anuncio, que apareció en mayo de 2007, mostraba un fotograma de “Annie Hall” en el que Allen aparece disfrazado de judío ortodoxo, con barba y sombrero negro, acompañado de la frase “el rabino sagrado” escrita en yiddish junto al logo de “American Apparel”.
Allen reclama a American Apparel 10 millones de dólares por utilizar su imagen, a lo que la compañia alega que la imagen de Allen no vale nada desde que el mismo la arruinó al iniciar su relación con Soon-Yi, hija adoptiva de su ex, Mia Farrow.
En realidad esta polémica, no es sino una de tantas de las que rodean a American Apparel, una marca que ha modelado su imagen a base de mezclar camisetas, sostenibilidad y un concepto algo difuso de la responsabilidad social corporativa con publicidad provocadora y subida de tono.
Las publicidad de American Apparel combina campañas en las que sus empleados posan como si fueran estrellas del porno, con otras en las que estrellas del porno posan con bragitas y camisetas de algodón AA… Con el tiempo, se han convertido en un clásico e incluso han comenzado a proliferar los fakes, que especialmente en Youtube son ya casi un subgénero.
Sin duda, el responsable de esta rentable estrategía es Dov Charney, extravagante fundador de American Apparel, que acumula demandas por acoso sexual y del que se cuentan hazañas tales como masturbarse ante una periodista en mitad de una entrevista, organizar concursos de camisetas mojadas en las oficinas de la empresa o presentarse en una reunión con una empleada vestido tan solo con un calcetín AA (que según parece, no llevaba en ninguno de sus pies…)
En realidad, Charney parece salido de una comedia de Allen. Sería perfecto en el papel de uno de esos tipos que suelen vapulearle y que acabaría retozando con Soon- Yi en la terraza de un ático de Manhattan. Es posible que incluso, acabaran fundando juntos una familia numerosa, repleta de hijos adoptivos, tan multiracial como una anuncio de Benetton…
Sin embargo, me temo que realidad, no resultará tan divertida. No creo que Soon- Yi sea el tipo de mujer que haga sentar la cabeza a Charney, ni que él y Allen terminen resolviendo sus diferencias a mamporros en una esquina de Nueva York… La cruda realidad será mucho más anodina. Las pasiones cederán ante los intereses y los abogados negociarán una solución rentable para sus clientes.
No obstante, hace apenas un mes, American Apparel anunció un incremento del 40,8% en su cifra de negocio respecto del ejercicio 2008… Una cifra que, en plena crisis, bien vale algún que otro escándalo.
Palestinas
Ya casi me había acostumbrado a ver las pañoletas palestinas en Zara y H&M. De hecho, apenas recordaba la imagen de Beckham luciendo palestinas de Balenciaga en el vestuarío del Bernabeú. En realidad, mis frecuentes (bueno, tal vez muy frecuentes…) incursiones en el modo multijugador de Call of Duty 4 me habían reconciliado con esta prenda. Allí, la kefia todavía es el atributo de los insurgentes que, kalashnikov en mano, hacemos la vida imposible a las tropas americanas y británicas…
Tal vez por todo eso, cuando el otro día encontré en un escaparate esta mezcla imposible de la kefia con el universo de Hello Kitty, me invadió una profunda tristeza… ¿¿A donde vamos a llegar??… ¿¿Nadie pondrá límite a la voracidad del mercado??… Sniff!!
Solo me consuela saber que Elmer, mi avatar en COD 4, vengará a sangre y fuego esta afrenta en el campo del honor…
My happy soviet childhood
A comienzos de los 90, Berlín todavía vivía la resaca de la caída del Muro. En aquellos días, Berlín Este estaba literalmente ocupado por jóvenes de toda Europa, que transitaban por sus calles en bicicletas que recogían de la basura. En Mitte, justo tras la Puerta de Branderburgo, los patios de las casas, todavía estaban cubiertos por los trastos que los vecinos habían arrojado por las ventanas. Allí se amontonaban restos de muebles, ropas viejas y papeles que daban fe del desmoronamiento de una forma de entender el mundo.
Más allá del centro, Berlín se extendía en enormes extensiones de edificios anodinos, monotonamente alienados en torno a grandes avenidas. Aquellas calles, no eran muy diferentes de las que me habían visto crecer. Berlín Este era muy parecido a cualquier barrio español de los años 70. Tampoco los viejos Lada 1600 se diferenciaban demasiado del Seat 1430 de mis padres. Fue entonces cuando descubrí que aquel mundo gris, me era mucho más cercano que las viviendas unifamiliares de las ciudades norteamericanas que veía en las películas. Como tantos españolitos, yo había crecido como un niño ruso…
Quizás por eso, me ha enganchado My happy soviet childhood, un grupo creado en Flickr por usuarios que muestran imágenes de su infancia en la URSS. En su mural encontramos fotos de escolares de acampada o celebrando fiestas de cumpleaños, imágenes de juguetes y objetos cotidianos y, por supuesto, propaganda… Imágenes repletas de niños rubios que soñaban con ser cosmonautas, muy parecidas a las que habitan en los álbumes de los españoles que, en aquellos mismos días, soñábamos con ser delanteros del Real Madrid.
Marketing

¡Salud y República!
El triunfo de la carne

Termina por fin la Semana Santa y con ella, los oscuros días de penitencia, ayuno y abstinencia. Aparcado definitivamente el invierno, cada hora nos acerca más al verano y con él, al ineludible triunfo de la carne…
Para celebrarlo, os dejo esta colección de fotos de las espléndidas carniceras del Mercado de la Carne de Minsk en Bielorrusia. Un sugerente estallido de carne roja y jugosa.










