octubre, 2009
Feliz Halloween

Fuego
Hubo un tiempo en el que los artistas querían quemar los museos. Poseídos por una furia implacable, los jóvenes vanguardistas encontraban en las llamas la solución definitiva a su combate contra la tradición.
Por aquellos días preguntaron a Jean Cocteau que salvaría de un hipotético incendio del Museo del Louvre y el contestó impasible: «el fuego». Para Cocteau, como para tantos otros, el fuego purificador liberaría al mundo del peso de una cultura asfixiante. Poco después, dos guerras mundiales se encargaron de extender el fuego por el mundo, demostrando que entre las cenizas latía un rescoldo de miseria aún más pesado. Los muertos aplacaron la fiebre iconoclasta del arte contemporáneo y arrastraron tras ella cualquier atisbo de esperanza.
Pero, todo esto ya es historia. Una historia que volvió a mi cabeza cuando descubrí el trabajo del diseñador holandés Maarten Baas, reconocido ahora por la prestigiosa Design Miami con el premio al mejor diseñador del año (Designer of the Year Award). El jurado considera que Bass “ha cambiado el curso de la historia del diseño y la manera en que los coleccionistas entienden el panorama de la creación contemporánea”.
Baas se ha hecho mundialmente famoso gracias a Smoke, una serie formada por piezas tan emblemáticas en la historia del diseño como la silla Hill House de Mackintosh, la estantería Carlton de Sottsass, la silla Roja y Azul de Rietveld o la Calvet de Gaudí, convenientemente quemadas con un soplete y posteriormente barnizarlas con resina exposi para evitar que se desmoronen.
A primera vista, podría confundirse a Bass con uno de aquellos pirómanos vanguardistas. Sin embargo, su intención es bien distinta. Sus muebles chamuscados se muestran en el Victoria & Albert, en el Stedelijk Museum de Amsterdam y en las casas de coleccionistas pijos de medio mundo. El fuego cosmético de su soplete nunca podrá compararse con el que reclamaban esos jóvenes airados que querían cambiar el mundo con un botella de gasolina.
Super Hero
Seguimos con las miserias y grandezas de mi querido Photoshop. Vía Escalopín, descubro el trabajo de Agan Harahap (aka Toyib) fotógrafo indonesio, autor de Super Hero, una serie de imágenes que nos muestra a nuestros superhéroes favoritos ligeramente descontextualizados.
Ver a Batman escoltando a un jovencísimo Fidel Castro o a Darth Vader junto a Churchill, Roosvelt y Stalin en Yalta, demuestra que el retoque fotográfico, como tantas cosas, es antes que nada una cuestión de inteligencia y sensibilidad… Con o sin advertencias, estos superhéroes en blanco y negro nos muestran una versión de la realidad tan falsa como la que cuentan los libros de Historia, pero mucho más estimulante y divertida.
Aquí os dejo el blog de Agan Harahap.Photoshop Disasters
En plena polémica sobre el uso y abuso de Photoshop, resulta recomendable echar un vistazo a Photoshop Disasters, el blog que puso en circulación el escalofriante anuncio de Ralph Laurent que muestra a la modelo Filippa Hamilton retocada con las proporciones de una Bratz.
Los archivos de Photoshop Disasters están repletos de figuras con tres brazos, modelos sin ombligo y aberraciones similares. Imágenes que, independientemente de posicionamientos éticos en torno a la necesidad o no de regular el retoque de imágenes, evidencian que alguien debería explicar como usar el maldito tampón de clonar…
Lo leí en Estética y Dirección de Arte.
Good business is the best art
Warhol dixit: “Good business is the best art”… una auténtica declaración de intenciones que sirve a la Tate Modern como leitmotiv para su exposición Pop Life: Art in a Material World, enésima revisión del Pop Art y sus aledaños.
La exposición recupera obras del propio Warhol y de algunos de sus más significados herederos espirituales: Tracey Emin, Keith Haring, Damien Hirst, Martin Kippenberger, Jeff Koons, Takashi Murakami y Richard Prince. Artistas que como el propio Warhol exploran la relación entre arte e imagen mediática y que también como él, cultivan cuidadosamente algo parecido al “personal branding”.
Además de las piezas habituales, la exposición ofrece curiosidades como la reconstrucción de Pop Shop, la tienda que montó Haring en Lafayette St. en los 80´s. Pero sin duda, el plato fuerte de la muestra es la posibilidad de participar en Twins, una obra de Damien Hirst. Para ello no es necesario sumergirse en formol, ni seccionarse ningún miembro. Basta con sentarse junto a tu hermano gemelo (e idéntico) durante cuatro horas ante dos de sus Spot Paintings. A cambio, la Tate paga £ 7,60 por hora (£ 30,40 por cada turno de cuatro horas). Menos de lo que cobra una canguro… A simple vista, no parece un gran negocio.
Working Girls
Working Girls es un impresionante set de Flickr, formado por más de 1000 fotografías tomadas por Douglas Clark. El propio autor habla así de su trabajo:
El callejón del Paraíso
A finales del XIX, en plena crisis económica y financiera, miles de parados viajaron desde todos los rincones de Estados Unidos hasta el norte de Canadá y Alaska, en busca de oro.
Tras los mineros, pronto comenzaron a llegar a la zona prostitutas. A pesar de que la prostitución estaba prohibida en los poblados, nadie puso demasiados reparos a su presencia. Más bien al contrario, los improvisados prostíbulos favorecían un cierto apaciguamiento social.
Algunos de los fotógrafos que documentaron la vida de los mineros, fotografiaron también a estas mujeres. En las imágenes, de 1899, aparecen un grupo de mujeres en el llamado Callejón del Paraíso, una calle embarrada formada por unas 70 casetas de madera. En cada una de ellas, sobre la puerta, había un rótulo con el nombre de una mujer escrito con tiza.



